Las horas no se detenían y la celebración se había iniciado. Todo parecía marchar a la perfección, los invitados, los paparazzi y los encargados de farándulas no se dieron a esperar.
Ambas mujeres embarazadas eran el alma de la fiesta y quienes captaron todas las miradas, pues los ojos de enamorados de sus prometidos convertían la fiesta en puro romance.
—¡Auch! —se quejó Laura y Ángela de inmediato se preocupó.
—¿Te sientes bien?
—Sí, al parecer los gemelos han crecido mucho y al más mínimo mo