Por Alberto
Fue la primera noche que se quedó en casa, vaya forma de estrenar una casa, sentía que se iba a transformar en mi hogar, mejor dicho, en nuestro hogar.
Quería pensar que ella era mi esposa.
Mi mujer
Mi verdadera mujer ya lo era, se había adueñado de mi corazón y de mi alma.
También de mi cuerpo y de mis sentidos.
No quería otra cosa que no fuera estar con ella.
A la mañana siguiente, desperté con ella en mis brazos y con una erección terrible y con una excitación que dominaba mis se