Ivette Russell
Dentro de todo, no me sorprendía ni un poco su declaración. Y es que, nos hemos acercado lo suficiente en estos últimos días, como para que terminara siendo inevitable que este tipo de lazos surgiera entre los dos.
Coloqué una mano en su pecho para acercarme lo suficiente a su cara.
—Eres una gran persona, René. Y en verdad lo lamento tanto.
Dejé que mis húmedos labios se posaran sobre los de él, por una fracción de segundo.
—¿Qué es lo que sientes? —dijo con un poco de aflicción