René Chapman
—No te ves nada contento —dijo mi amigo, apartando la vista un momento de su ordenador.
—Ivette me tiene hasta los cojones —resoplé—. ¿ Por qué carajos tiene que ser tan testaruda?
—Es una mujer orgullosa, René. No aceptará nada que sienta que va a herir su orgullo.
—¿Por qué lo dices? —Enarqué una ceja.
—Yo también trabajo con ella, ¿Recuerdas? —Medio rio—. No sé si sea el momento adecuado para decirlo, pero no sé si tenga otra oportunidad, así que lo diré: ha metido la pata con l