Ivette Russell
Nunca había experimentado un temor tan apabullante como el de este momento.
Sentía como las paredes de mi interior ardían mientras se caían a pedazos. Era un dolor tan profundo que perfectamente se confundía en un sentido físico.
Mientras René hacía sus llamadas telefónicas, yo me consumía en el desespero.
—No, no ha sido una petición, Michael. Es una orden, debes cerrar todas las carreteras ahora mismo —espetó, mientras la vena de su cuello saltaba un poco—. No me importan tus m