Ivette Russell
Los días consecutivos a la visita de Giuseppe transcurrieron tranquilos, y en lo que a mí respecta, normales.
René salía muy temprano por la mañana y regresaba muy tarde en la noche. Rara vez coincidíamos para algunas de las comidas y mucho menos había un espacio para la intimidad. Nos limitábamos a dormir uno al lado del otro.
Aunque me pareció extraño, después de todos esos bellos momentos compartidos, tampoco quise ser yo la que comentara algo al respecto, sobre su reciente le