René Chapman
En pocas palabras, lo que le había dicho a Ivette era una tosca e inexperta declaración de amor.
La mujer se quedó en silencio, por mucho más tiempo del que me hubiese gustado. Y llegados a este punto, estaba realmente nervioso porque no sabía si se trataba de desentendimiento por parte de ella o es que he sido lo suficientemente cursi para dejarla descolocada.
—Al menos creo que deberías decir algo —espeté con algo de incomodidad, rascando mi nuca.
—Es que… no sé como interpretar