René Chapman
Si mi abuelo llegase a enterarse de esto, pues, simplemente estaría metido en graves problemas.
Salí de la oficina del gobernador y conduje directo hacia la comisaría.
Dadas la ordenes directas, no necesité esperar mucho antes de que me dejaran ver a mi mujer.
—René.
Sus ojos se abrieron como platos, reparando en venda de mi cabeza.
»—Oh, por Dios. ¿Estás bien? —Corrió a mi lado, colocando una mano en mi mejilla y la otra en mi hombro.
—No es nada.
Traté de tranquilizarla, sin emba