René Chapman
«Mis más sinceras felicitaciones para los novios.»
Una simple frase había bastado para joderme el resto de la noche.
—¿Cómo es que no te has dado cuenta? —grité, perdiendo completamente la compostura.
—Lo siento, Sr. —Mario se había puesto pálido como un papel.
—Te pago una fortuna para que mantengas a mi mujer y a mi hija a salvo, ¿Y crees que con un “lo siento” vas a cambiar lo grave de tu falla?
—No volverá a pasar, doblaré la seguridad. Seré minucioso.
—No volverá a pasar… —rep