Ivette Russell
Estar parada frente al espejo, luciendo un vestido tan bonito y portando un anillo de compromiso, en verdad hacía que mis emociones se agitaran.
Sobre todo, porque incluso eso me arrebató Giuseppe Roa.
—¿Se encuentra bien, Srta.? —preguntó una de las mujeres que me acompañaba.
—Esta opción le queda estupenda, seguro a su novio le encantará. Pero si prefiere, podemos ver otras.
—No, está bien. Me quedaré con esta.
—Es la primera que ha visto, no hay presiones. Puede mirar y probar