Ivette Russell
—¿Qué pasa?
La voz de René captó mi atención.
—Nada. —Me esforcé por sonreír.
—Has estado más callada de lo habitual durante todo el viaje de regreso a casa. Pensé que venir al Jardín Botánico te pondría de muy buen humor.
Suspiré muy profundo cerrando los ojos.
—No es nada… —chasqueé la lengua, debatiendo internamente si confesarle la verdad o no—. Es que… hace mucho que no me la pasaba tan bien. Es solo eso. —Sonreí con nostalgia.
Nunca había visto una mirada tan compresiva en