Ivette Russell
Mis ojos se llenaron de lágrimas, y no pude hacer nada para evitarlo.
¿Cómo es posible que este hombre se esté abriendo así conmigo, cuando yo no he hecho más que mentirle a la cara?
—René…
—No tienes que decir nada. —Sonrió con algo de vergüenza—. Después de todo, ya te he dicho que me he vuelto un poco más blando desde que estoy contigo.
—No sabes lo que me estás pidiendo —vociferé, aun entre lágrimas, llevando una mano a mi pecho, para tratar de controlar mis agitados estremec