Ivette Russell
—Gracias.
René posó una mano en mi rodilla, mientras íbamos de camino al cementerio metropolitano.
—Hay que saber dejar las diferencia a un lado. Después de todo, prometimos hablar las cosas. ¿Recuerdas? —Formé una línea con mis labios—. No obstante, una vez más decidiste marcharte.
Sabiéndose sin razón, guardó silencio por el resto del camino y no fue hasta que alcanzamos la entrada del camposanto, que él decidió hablar.
—Ivette.
—¿Sí?
—Gracias.
—Ya me has agradecido hace un mom