Abro y cierro la boca, varias veces, sin encontrar la voz.
Observo a mi loco marido (¡Futuro ex esposo!) de pie y empapado bajo el alero de la entrada. Tiene el cabello apelmazado contra la cabeza de lo mojado que está y la ropa, que se le pega al cuerpo, está goteando y haciendo un pequeño charquito sobre el tapete de la entrada.
Se tambalea ligeramente, mientras se sostiene a los bastones y no puedo evitar mirar su pie, envuelto en una bolsa de basura que cubre la parte externa de su chándal