Desde que Samanta le había preguntado por sus sentimientos, ella cambió, Daniel sintió su vacío, aunque en la oficina trabajaba como siempre, en casa sólo le hablaba lo justo y necesario.
Estaba seguro que ella interpretó mal su respuesta, en parte fue sincero, los sentimientos por Lisbeth seguían en su corazón, pero los de él hacia su esposa habían sufrido cambios, tantos que le generaban cargo de conciencia.
Sentía que le debía algo a Lisbeth, no investigo a fondo su accidente y se quedó con