Samanta pensó no presentarse a cenar con su esposo.
Se le cruzó la idea por la mente en varias oportunidades durante el día.
Sería la última vez que compartirían algo juntos, era la primera que le pedía celebrarla junto a ella.
No imaginó que haría cerrar el piso completo del restaurante para ellos. Era difícil escoger un vestido en su estado, sentía que con todo se veía como un zapallo. Finalmente se puso un vestido magenta y zapatos bajos, aretes y el cabello recogido en un moño.
Usó un poco