Tan puntual como le describían, la mujer de las leyes le esperaba en la cafetería.
Llevaba su cabello rubio recogido en un moño clásico y unos lentes redondos sin marco.
Le hizo un gesto con la mano para que le reconociera.
- Señorita Miller, un gusto conocerla, soy Samantha Braun. - le saludo con un beso en la
mejilla.
- Creí sólo era un alcance de nombre, ¿ Es de la compañía farmacéutica?- era evidente su sorpresa.
- Sí, soy la misma.-
- Bien, tendremos mucho trabajo por delante. Me dijo que