Mundo de ficçãoIniciar sessãoArnold parece dormir bien y es esa la tranquilidad la que me ayuda a quedarme dormida sin notarlo. Por eso, solo cuando siento una mano tocar mi cabeza es que despierto aturdida y desorientada.
— Lo siento, no debí tocarte ahora te has despertado. — dice Arnold sentado en su camilla.— Quien debe disculparse soy yo, se supone que debía ayudarte con las pesadillas, pero me he quedado dormida. Lo siento mucho. — susurro.— ¿Me cu






