57. Cámaras apagadas
Martha
Isolda ha sido un apoyo fundamental para mantener mi cordura dentro de esta prisión, sin querer conseguí una buena amiga, una amiga en medio de circunstancias tan oscuras que a veces no podía ni verme.
—¿Qué piensas del síndrome de Edipo? —indaga Isolda cerrando el libro que leía hacia escasos segundos.
—Debemos como madres tratar de evitarlo— dije cerrando mi libro, esta vez leía Romeo y Julieta.
—Pero a veces es imposible de evitar, si creo en eso de que somos el primer amor de nuestro