53. Figlio di puttana
Gio
Luego de manejar por un tiempo llegamos a una firma de abogados poco presentable, había investigado y eran abogados de dudosa reputación como ella.
—Buenas tardes. Necesito hablar con una abogada— pedí amablemente cuando llegué a recepción.
—Buenos días, Soy Natalie, en que puedo servirle —respondió la mujer mordiendo su labio inferior.
Me abstuve de hacer una mueca despectiva, necesitaba información.
—Aquí hay una abogada que me recomendaron— sonreí y no falló la mujer casi tembló.
—Sí, dí