54. Tatuajes
Gio
En cuanto llegué a la casa bajé al sótano, quería interrogar a la supuesta sirvienta.
El sótano es de cemento, con paredes tan gruesas que por más que grites no te van a escuchar nunca. En medio de la estancia está sentada la sirvienta con su uniforme sucio, las rodillas raspadas y sangre seca, la cara que una vez era angelical estaba llorosa, sucia y con la mejilla hinchada de lo que supongo fue una cachetada de Chase, el mismo estaba de pie en una esquina viéndola como un Halcón.
—Karina—