52. Dolor de cabeza
GIO
La llamada de Martha no era algo que esperara, me agarro de sorpresa y, la información que me dio también.
—Necesito que vayas con mucha discreción a casa de la señorita que cuida al niño de Martha, no tengo idea de cómo se llama, averigua de tus mejores fuentes como si fueras a matar al niño, es mejor que todos piensen que Martha no es mi protegida— dije lo último más para mí que para él.
—Muy bien, señor ¿pasó algo más? —pregunta algo ansioso, imagino que por su hermana.
—Una bomba, una v