132. Horas antes
Gio
Italia.
Bajé las escaleras rápidamente y toqué la puerta justo donde sé que la Nonna me ve y que me podía escuchar, le hice señas a la cámara porque una vez alguien entraba el Búnker nadie más podría ingresar desde afuera. A menos que abrieran desde adentro, que era justo lo que estaba pasando justo ahora.
—¿Estás bien, hijo? —me pregunta la Nonna en cuanto la pared de desplaza a un lado dando paso al búnker y ella queda a la vista revisándome con la mirada si estaba bien.
—Estoy bien. Vámo