131. Se hacía el fuerte
Martha
No había pensado en eso, pero Gio sí.
—Así es, todo tiene un precio y me lo vas a pagar con un enorme favor que me deberás— habla algo enigmática.
—Me parece justo— Gio tendió la mano y la mujer la tomó cerrando el trato.
—Pues bien, manos a la obra, vamos a que te lleven a un médico— decreta y se da media vuelta.
Me pregunto, no por primera vez si ella es la jefa de todo y de todos.
—Te dije que mi jefa era lo mejor ¿no? —Preguntó sugestivamente Shad.
—Lo es —le respondí yo esta vez.
—M