107. Escabrosa historia
Isolda
Estábamos poniendo la primera capa de pintura cuando la noche caía, pasamos todo el día moviendo escombros y quitando muebles para no mancharlos de pintura, Manuel y los chicos salieron a fumar, la Nonna estaba en la cocina cuando una Martha con pintura en su cuello y pómulo se me acercó con una cerveza fría, ella llevaba un té frío en las manos.
—¿Alguna vez me terminarás de contar tu historia? —indaga curiosa.
Me giré para verla, era hermosa en verdad, a la par de fuerte y valiente, au