108. Regreso de Roma
Gio
Haber ido a Roma no era lo que esperaba, aunque aproveché para visitar un viejo amigo y un tío lejano de papá por lo demás una pérdida de tiempo y Filippo estuvo de acuerdo conmigo cuando se aburrió hasta el cansancio.
Así que regresé a casa el tercer día de haberme ido muy temprano en la mañana y me encontré a Martha con un pañueleta en la cabeza mientras le decía a Manuel e Isolda donde quería una escultura de medio busto.
—¿Interrumpo? —pregunté sonriendo al verla tan concentrada, solo t