106. Pintemos
Martha
Corrí hasta alcanzar la gaveta de mi mesita de noche sacando el arma y revisando que estuviera cargada, cuando me giré Isolda me veía con ese gesto inescrutable que no me dejaba leer lo que pensaba.
—Vas a ir siempre detrás de mí y como dice Gio, dispara primero...
—Pregunta después —afirme decidida, aliviada de que no quiera encerrarme, en no sé dónde.
No iba a dejar a la Nonna sola, bajamos con cuidado y me sorprendía que con el tamaño y el peso de Isolda está apenas emitía un sonido,