Max estaba sentado en la cama del hospital con su hombro vendado esperando que el doctor le diera alta final mientras Anabela dormitaba en la silla a su lado exhausta después de la noche que habían tenido, habían hecho ultrasonido de emergencia al bebé hace una hora y el técnico confirmó que todo estaba bien, latido cardíaco fuerte, sin señales de trauma por el estrés.
Miró su mano donde sangre de Nikolai todavía manchaba debajo de sus uñas a pesar de haberse lavado repetidamente, había matado