Una semana después
Max despertó con ese instinto de agente entrenado que le decía que algo estaba mal antes de que su cerebro consciente procesara qué exactamente, se quedó completamente inmóvil en la cama escuchando mientras Anabela dormía a su lado con mano protectora en su estómago que ahora mostraba pequeña curva de doce semanas.
Ahí estaba de nuevo. Crujido suave de piso de madera en el primer nivel que era diferente a los sonidos normales de la casa asentándose.
Alguien estaba adentro