Anabela estaba revisando contratos de expansión cuando su asistente entró con expresión incómoda, sosteniendo un sobre como si fuera radiactivo.
—Señorita Ocampo, esto llegó por correo certificado. Viene de la prisión federal.
Anabela levantó la vista, reconociendo inmediatamente el tipo de sobre y tomándolo sin dudarlo porque había aprendido que retrasar lo inevitable solo lo hacía peor.
—Gracias. Eso es todo.
La asistente salió y Anabela observó el sobre por un mom