Anabela estaba sentada en una sala de conferencias rodeada de abogados y fiscales, cajas de evidencia apiladas contra la pared mientras James Rodriguez proyectaba documentos en la pantalla grande. Llevaban tres horas repasando cada detalle del caso contra Victoria y apenas habían cubierto la mitad.
—La evidencia de Lila es sólida —dijo Rodriguez señalando una transferencia bancaria—. Verificamos cada cuenta, cada transacción. Victoria movió más de cincuenta millones