POV Emma
Ricardo Vidal me llamó un sábado a las once de la mañana y casi no contesto porque su nombre en mi teléfono estaba guardado como "Primo Idiota" desde la primera cena en el lago donde me preguntó si Alejandro era gay y se rio de su propio chiste como si fuera lo más gracioso del mundo.
Contesté porque a estas alturas de mi vida ya no tenía el lujo de ignorar llamadas. Las sorpresas malas ya habían llegado todas, tal vez tocaba una buena.
—Emma, necesito verte.
—¿Por qué?
—Porque mi vida