POV Emma
Tomé el vuelo a Milán un jueves a las seis de la mañana sin decirle a nadie excepto a Mateo, que me miró desde el sofá donde dormía desde que se mudó conmigo con esa cara de hermano menor que quiere preguntar algo pero que sabe que la respuesta no le va a gustar.
—¿A dónde vas?
—Al lago de Como.
—¿Con Alejandro?
—Sola.
—Emma, ¿qué vas a hacer?
—Algo que probablemente es muy inteligente o muy estúpido y no voy a saber cuál hasta que lo haga.
Mateo se sentó en el sofá con la cobija todav