CAPÍTULO 29– Rex.

A la mañana siguiente, Anabela se despertó con determinación renovada. Se vistió con ropa profesional. Falda negra. Blusa blanca. Tacones. Quería verse seria. Quería que la tomaran en serio.

Condujo hasta la oficina central de la Agencia Federal. Un edificio imponente de cristal y concreto en el centro de la ciudad.

Entró. Se acercó a la recepción.

—Buenos días. Necesito hablar con el agente Max Duarte.

La recepcionista, una mujer de mediana edad con expresión aburrida, ni siquiera levantó la v
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