El coche avanzaba por las calles iluminadas de la ciudad, pero dentro del vehículo no había brillo alguno, Ziara viajaba en silencio, con las manos entrelazadas sobre las piernas y el corazón palpitándole en un ritmo que no lograba controlar.
A su lado, Yaniel conducía con una expresión hermética, la misma que solía usar para alejar al mundo, pero esa noche… había fisuras, varias y Ziara lo había visto de cerca.
Lo había visto irrumpir en la mansión Moretti como una tormenta,lo había visto enf