[Punto de vista de Aurora]
El camino de regreso a mis aposentos parecía una persecución a toda velocidad, pero era yo quien huía de mi propia piel.
En mi cabeza, Alvin era una bestia enjaulada, arañando mis costillas hasta que parecía que se romperían. Llevaba tres horas luchando por el control, y sabía que si lo soltaba un segundo, destrozaría el castillo hasta quedar encima de Aurora.
"Galvin, ¿estás bien?", me gritó Lucas desde atrás, con la voz tensa por la preocupación.
No respondí. Pero a