[Punto de vista de Lumi]
Entré furiosa en mis aposentos. Las pesadas puertas de roble se cerraron de golpe tras mí con un golpe que hizo temblar las paredes. Cada nervio de mi cuerpo ardía de humillación. La forma en que me había mirado, o mejor dicho, la forma en que no me había mirado, era como una cuchilla afilada en mi corazón.
Le había mentido. Le dije que Aurora no quería saber nada de él, que despreciaba su nombre. Esperaba que se enfriara, que la arroja de vuelta al suelo, donde pertene