[PUNTO DE VISTA DE AURORA]
Estaba en mi habitación de la Mansión Vale, frente al espejo, pasándose un peine por el pelo. La confusión se reflejaba en mi rostro.
El cristal reflejaba un espacio que conocía de memoria: el techo alto, el armario tallado, las altas ventanas cubiertas por pesadas cortinas que filtraban la luz de la mañana en un suave silencio gris. Familiar. Y, sin embargo, mis hombros permanecían tensos.
El peine se enganchó en un nudo. Hice una mueca, lo solté y me miré fijamente.