[PUNTO DE VISTA DE GALVIN]
LA SALA DEL TRONO
Me senté en el trono, con una pierna cruzada casualmente sobre la otra y la barbilla apoyada en los nudillos. El techo dorado brillaba tenuemente; estandartes de treinta y seis manadas bajo mi reinado se extendían a lo largo de las paredes. Guardias y Ancianos permanecían bajo el trono como estatuas, con la cabeza gacha y los cuerpos rígidos. Ni una respiración. Ni un movimiento. Ni un solo latido del corazón se me escapaba.
El silencio era mi arma.