El bullicio de la sala de recreativos llenaba el ambiente mientras Gabrielle insistía en una partida tras otra en los juegos electrónicos. Aunque ya estaba entrando a la adolescencia, tenía esos momentos de inocencia que me enternecían. Katherine, como siempre, no perdía la oportunidad de lanzar sus comentarios afilados bajo una capa de falsa cordialidad. Kelly y yo la escuchábamos con atención, aunque con diferente nivel de paciencia.
Mientras Gabrielle pedía una ficha más, Katherine desvió la