—El nombre de nuestro jefe no es algo que cualquier persona tenga derecho a conocer.
El gerente escuchó estas palabras despectivas, pero no se atrevió a replicar ni una palabra. El secretario continuó:
—Dígale a recepción que deje pasar a nuestra gente, haremos esto oficialmente, siguiendo todos los procedimientos.
Después se preparó para salir a recibir al señor Acosta. El gerente lo siguió nervioso y angustiado, suplicando mientras caminaba.
No dejaba de enfatizar que él no era el cerebro de l