—Pensé que ibas a usar el dinero de los Acosta para intercambiar que vigilaran a Isabella y no te molestara más —dijo Ulises arqueando una ceja, con mala intención.
Marisela sonrió.
—Pero Lorenzo también te debe, ¿por qué no quieres el dinero de los Cárdenas? —preguntó Celeste sin entender.
—Este enredo fue mi propia culpa, si no hubiera sido codiciosa en su momento, no tendría estas consecuencias amargas hoy —respondió Marisela con expresión calmada.
Los Cárdenas no le debían nada, porque ella