Celeste quiso examinar su lesión, pero Marisela se lo impidió, asegurando que no era nada grave.
Celeste volvió a abrazarla, esta vez con suavidad, y se disculpó:
—Lo siento, no sabía que estabas herida. Después de dos años sin vernos me emocioné demasiado y te abracé con mucha fuerza.
—Es mi culpa por no habértelo dicho antes. No quería preocuparte. Yo también te he extrañado mucho —respondió Marisela.
Tras el reencuentro, las dos amigas caminaron del brazo y fueron de compras.
Marisela quería