Qué astuto y despreciable Daniel.
Lorenzo escribió entre dientes su respuesta:
【A mi mujer la salvo yo mismo, ¡no necesito la falsa bondad de Daniel!】
Después de enviar el mensaje, se bajó del carro y caminó hacia la sala de espera, puso su teléfono en modo avión.
En ese momento, del otro lado, el secretario vio el mensaje del señor Cárdenas y se sintió completamente abrumado.
Sabía del pleito que habían tenido el señor Cárdenas y el señor Acosta hace poco, además de que la hermana del señor Aco