¿Era tan bajo el umbral?
—No le vayas con chismes al abuelo —Lorenzo ordenó fríamente sin voltear.
—Señor Cárdenas, puede estar tranquilo, siempre estoy para servirle —Aurelio se irguió rápidamente y dijo.
Lorenzo no dijo más, miraba sin expresión su reflejo en las puertas del elevador.
Esa mirada tenía ferocidad, sombría, y una presencia total.
Pero luego frunció el ceño, sintiendo que no era necesario bajar.
¿Daniel realmente vendría? ¿Solo por Isabella?
En su mente volvió a recordar todas esa