—Enfermera, si preguntan si he despertado, dígales que desperté pero volví a dormirme —dijo Marisela.
La enfermera la miró, pensando que aquel hombre probablemente ni siquiera preguntaría, pero asintió de todos modos.
Era una habitación individual. Marisela yacía en la cama, mirando fijamente por la ventana.
Quería irse, quería marcharse, alejarse completamente de esa pareja miserable.
Solo quedaban tres días, ¿por qué, por qué seguían atormentándola?
No, en realidad quedaban solo dos días.
Maña