Si quería cambiar de carrera, entonces la llevaría al extranjero, la acomodaría en la empresa familiar, o personalmente se haría cargo de ella.
Por supuesto, en realidad tampoco necesitaba que trabajara, que fuera una pequeña princesa feliz sería lo mejor, solo tendría que disfrutar la vida todos los días y acompañar a sus padres.
Mientras pensaba en esto, Daniel recibió otra llamada del secretario.
—Ehh... señor Acosta... —el secretario hablaba con vacilación, como si quisiera decir algo pero n