—Vete al diablo, nunca dices nada bueno —se rió Felipe regañándolo.
Germán miró a Celeste, con tono de hermano mayor dijo:
—Celeste, quédate aquí divirtiéndote, yo me voy primero. Otro día nos reunimos con tu hermano.
—Yo también me voy, ya estuve suficiente tiempo, ya puedo rendirle cuentas a mi hermano —dijo Celeste con una sonrisa traviesa.
Germán entendió lo que significaban esas palabras, así que este tipo de evento Ulises la había obligado a venir.
Recordando cuando ella había dicho que lo