—¿Por qué me miran así? ¿Me están menospreciando? —el hombre las miró con descontento al notar sus expresiones suspicaces y escrutadoras.
—No es eso, usted se equivoca. Es que no sabíamos que tenía alguna relación con ese jefe —dijo la cajera con una sonrisa.
Como no podía revelar su verdadera identidad, improvisó una excusa:
—Soy su chofer. Dense prisa con la cuenta, tengo que irme.
Aunque esta explicación tampoco las convenció del todo, porque este "chofer" se veía demasiado desaliñado. ¿No de