Isabella comenzó entonces a dirigir a los asistentes para la mudanza. Aunque no logró quedarse en la habitación principal, al menos había conseguido desplazar a Marisela.
Mientras las veía mover las cosas de Marisela, Lorenzo frunció el ceño y las siguió al cuarto. Al ver que la asistente intentaba abrir los armarios, se acercó a ayudar.
Con su fuerza masculina, forzó el armario cerrado con llave en un momento, doblando el seguro interior.
No había mucho adentro, solo un cuaderno azul claro.
Lo